viernes, 22 de febrero de 2013

3. LOS AZTECAS: UNA LITERATURA FATALISTA




"El sacrificio humano es esencial en la religión azteca, pues si los hombres no han podido existir sin la creación de los dioses, éstos, a su vez, necesitan que el hombre los mantega con su propio sacrificio y les proporcione como alimento la sustancia mágica, la vida que se encuentra en la sangre y el corazón humano".
Entre los aztecas, como en casi todas las culturas indígenas, la historia es concebida como fatalidad y catástrofe. Ninguna idea es más ajena a la mentalidad indígena que la idea occidental del progreso. ¿Por qué? Básicamente porque la naturaleza, el clima sobre todo, era muy arbitrario con ellos.


Este temor se nota sobre todo en los aztecas, en la idea que tenían del sacrificio de seres humanos como homenaje y muestra de temor ante los dioses. Esto nos puede parecer hoy espantoso y cruel. Pero los aztecas no lo creían así. Sus razones eran fundamentalmente religiosas. Para ellos la idea del sacrificio expresa cómo la vida se nutre permanentemente de la muerte.


 Estos rasgos de la teogonía azteca, según los cuales la vida es una continua guerra, un continuo sacrificio y una experiencia triste y dependiente del designio de los dioses, son constantes en toda su literatura. Tales rasgos se acentuarían con la llegada del invasor español.
Quetzacoatl fue el dios de mayor importancia entre los aztecas. Creador de las edades, del mundo y de los seres humanos, a quienes enseñó el cultivo del maíz. Fue el dios del viento y la sabiduría. Cuenta la leyenda que como no podía entender los sacrificios humanos hechos en honor al dios de la guerra y del sol, tomó una barca y se alejó por mar hacia el oriente, prometiendo volver un día para hacerse cargo del reino. Esta leyenda coincidió con el desembarco de Hernán Cortés.


Aquí el documental que vimos en clase.

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